En Dubai llueve tres días al año.

Eso mismo dijo mi amigo Tony antes de que nos empapáramos de agua. ¿Nunca te han pasado cosas excepcionales? Pues a mi me llovió en Dubai. Supongo que es por la misma coincidencia por la que tú estas leyendo esto, simple coincidencia.

Lo que no es una coincidencia es me dedique a desarrollar software. Llevo desde los ocho años disfrutando de una de mis grandes pasiones, la informática. Todavía recuerdo el primer ordenador que entró en casa, antes de que lo sacaran de la caja ya despertó en mí una inmensa curiosidad, que posteriormente daría como resultado las ganas de aprender a utilizarlo. No tardé en apuntarme a una academia, aunque desde entonces desarrollé una actitud autodidacta leyendo artículos de Internet.

También en esa misma época descubrí otra de mis grandes pasiones, los videojuegos. Sega Máster System fue la primera de un gran linaje de consolas, digo gran no porque fueron muchas, sino porque son muy importantes para mí. Gracias a este pasatiempo desarrollé mucho mas mi imaginación, era capaz de meterme en el papel del personaje, empatizar con aquello que le rodeaba e incluso de crear mis propias historias. Todavía recuerdo algunas de estas invenciones de la saga Final Fantasy.

Después de unos años pude unificar estas dos pasiones, tuve la oportunidad de disfrutar de otro tipo de juegos que me fascinaban, los MMORPG y de ver por donde quería construir mi futuro. A los catorce años desarrollé mi primer bot para un juego online y fue en este punto cuando decidí mi profesión. Quería ser minero. Bueno eso era la tarea del bot, aunque no difiere mucho de la realidad, ser programador. Tras finalizar bachillerato estudié un modulo superior, pero sentí que quería seguir aprendiendo y realicé el grado de ingeniería de Software.

Finalmente, pensarás que cómo he pasado de hablar del tiempo de Dubai, a mencionar la mina y pasando por mi historia informática, pues tiene una sencilla razón, quería poner esa foto. No, no por nada, porque no es mi perfil fotogénico, que no tengo, ni por lo vistosa que parezca, es mas bien por lo que simboliza para mí, fue el final de un viaje excepcional y de la historia que he contado. Pero no pensemos en finales, si no en principios, y puede que esta simple coincidencia se convierta en una nueva etapa aun mas excepcional.